La visita del maestro Nakahashi, vista por algunos de los grados Kyus

Shito ryu Sevilla

El curso de Nakahashi Hidetoshi sensei visto por un grupo de Kyus:

Siempre es un placer asistir a las enseñanzas de uno de los grandes maestros de Karate de nuestro estilo Shito Ryu aunque, a la vez, una responsabilidad. Cerrar la escuela para no más de una veintena de personas hace que, lo bueno y lo malo de nuestro karate, nuestras carencias o virtudes sean muy visibles para el maestro, permitiéndole corregirnos en la cercanía.

Centrándonos en el curso, nos dijo que, tras la muerte del Soke, teníamos el deber de conservar nuestro estilo tradicional y no dejar atrás lo propio y diferenciador de nuestro karate.

Para ello, la base y el método son importantes, clave, lo son todo. Debido a estas premisas, se trabajaron katas como Juroku, Aoyagui y Mioyo -estrella que brilla-. Al día siguiente pasamos a Shimpa y Nipaipo y, para la última sesión, Saifa, Tomari-no-Passai y los cinco Pinan. Se alegró de que se trabajáramos los katas antiguos, avanzado para los kyus, pero aún así importantes. Enlazando con cada Kata hacía observaciones continuas.

Contó que en su funeral, al ver al maestro Mabuni sensei, observó algo curioso para él, pues parecía que el maestro estaba como dormido, con el rostro relajado, tranquilo y en paz. Explicó por qué le seguimos diciendo Pinan a los ya llamados Heian por los japoneses, cuestión que, en esencia, giraba en torno al respeto de la tradición. Insistió mucho que los katas hemos de hacerlos con sentido, que cada movimiento debemos sentirlo, como si tuviéramos a alguien en frente. No es correcto hacer el kata como una mera danza, lo cual lo manifestaba como muy substancial para nuestro trabajo personal y del karate tradicional si así lo trabajamos.

En su forma de impartir las clases siempre se comienza con algo de kihon, y afirmaba que había que trabajar los movimientos de muñeca, que en nuestro estilo son elementales, asimismo la importancia del kote o el uso de ataques de piernas desde distancia de tsuki.

Estimaba que se sentía muy orgulloso que en Sevilla se siga estudiando el karate tradicional indicando que, incluso en Japón, se estaba perdiendo la batalla frente al Karate deportivo.

Añadió que, cada año que viene a impartir el curso a Sevilla, el nivel de los alumnos de la escuela subía, que mejoraba aunque, aún así, había mucho por practicar y aprender. Deberíamos estar contentos, comentó, por tener a un maestro como Jacob. En líneas generales creo que, al menos como grupo, el maestro Nakahashi Hidetoshi sensei tiene una buena impresión de los alumnos asistentes al observar nuestra escalada de un peldaño a cada año, que no es poco. Y, por ende, la escuela creo que estuvo a la altura. Tenemos mucho trabajo por delante, eso sí.

Fdo.: un grupo de Kuys de la Escuela Kyohan de Sevilla.

Nota: El texto lo he respetado íntegramente, pero quiero aclarar que no soy ningún maestro. Llevo algunos años de práctica y puedo dedicarle más tiempo por eso me toca dirigir la escuela y a veces las clases. Con aquellos con quienes practico ya están aburridos de escucharme decir que debe ser un trabajo personal. Que asistir a una clase dirigida y por lo tanto estandarizada nos aleja más, que acerca, del objetivo final que debe ser estudiar karate por y para uno mismo. Dicho esto, me gustaría comentar que tras leer la crónica de Carlos Fernández, el objetivo y la intención del maestro en esta visita ha calado, pues las crónicas son idénticas en el fondo. También quiero mencionar de forma especial a Araceli Botija, que se recorrió España entera para poder estar, un año más, con nosotros en esta visita. Jacob.